Rompan Todo

Diez Buenos Motivos Para Ver “Rompan Todo”

Por Claudio Kleiman

Mucho se habló sobre la serie documental de Netflix,

“Rompan Todo: la historia del rock en América Latina”. Lo cual, de movida, ya es algo muy positivo.  Uno de los efectos secundarios que ha conseguido este proyecto es que se vuelva a hablar de rock, en un momento en que éste parecía dormido. Que vuelva a despertar pasiones e interés, en una época en que estaba bastante ausente de los medios del mainstream.

Esto, a su vez, ya está generando una serie de proyectos (libros, documentales, programas), al mostrar también a los productores, escritores, realizadores, que sigue habiendo un interés enorme por toda esta historia.

También, mostrar a las nuevas generaciones, que son el consumidor promedio de Netflix, una historia que desconocen en todo o en parte, y que les puede despertar el interés por conocer de dónde viene la música que escuchan actualmente. Hay muchas cosas que si bien ya forman parte del ADN del público rockero “histórico” argentino y uruguayo, como por ejemplo Almendra, Billy Bond y La Pesada, Pappo’s Blues, Pescado Rabioso (por sólo nombrar algunos), pueden resultar una auténtica revelación para muchos chicos y chicas, teniendo en cuenta que pasaron hace aproximadamente 50 años.

Como participé del equipo de trabajo de “Rompan Todo” (en carácter de “consultor histórico”), no puedo pretender escribir una reseña “objetiva” del documental, algo de todas maneras imposible, como lo demuestran los ríos de tinta derramados al respecto.

Pero viendo que la mayoría de las críticas hacen hincapié en las omisiones, señalando los que a juicio de cada uno deberían estar (lo que implica que en realidad quieren que le cuenten lo que ya saben), se me ocurrió señalar algunas de las cosas que muestra el documental, y que pueden haber eludido incluso el radar del informado público local, tanto de Argentina como de Uruguay. Conocemos mucho de la historia del rock de nuestros respectivos países, pero nos cuesta sacar la vista del propio ombligo.

Y ese es uno de los méritos de “Rompan Todo”, aún con los límites que implicaba resumir seis décadas en cuatro horas y media, a lo que se suma el laberinto legal por conseguir los permisos, etc. Presentar una visión latinoamericanista de la historia del rock en castellano, mostrando coincidencias, desarrollos paralelos, tragedias equidistantes, influencias que se cruzan y saltan fronteras y generaciones.

Asi que, sin más preámbulo, van diez cosas que sí están en el documental, que no son las más obvias, y pueden generar agradables sorpresas para oídos intrépidos, que por suerte siguen existiendo.

El rock continúa siendo una fábrica de sueños, y por suerte, algunos de ellos llegan a concretarse.  

1.EL CONTEXTO SOCIOPOLÍTICO. Uno de los aciertos de “Roman Todo” es estructurar la narrativa mostrando la relación  indivisible entre el rock y el contexto sociopolítico de sus respectivos países. Así  vamos descubriendo paralelismos y similitudes que no siempre resultan obvias. Como por ejemplo la Guerra de Malvinas y el terremoto en México, demostrando la ineptitud y corrupción de los respectivos gobiernos, que terminarían siendo determinantes para su caída. O en los años 60, la represión que sofocó los movimientos populares a sangre y fuego, como en Tlatelolco en México en 1968 y el Cordobazo en Argentina en 1969. “La forma más sencilla de callar a un pueblo es matándolo. Y es lo que hicieron”, dice Armando Suárez, del grupo Chac Mool, que estuvo en la Plaza de las Tres Culturas.  También está presente el arribo del neoliberalismo, con su secuela de miseria y desocupación (“se entregó el país, se robaron todo”, dice León Gieco), que tuvo en Carlos Menem y Carlos Salinas de Gortari dos de sus máximos exponentes. Y  queda clara la represión sobre el rock cuando éste era una fuerza potencialmente revolucionaria, especialmente en los años 70. Tanto en México como en Argentina los gobiernos buscaron excusas para su prohibición, como fueron el Festival de Avándaro (1971), y la actuación de La Pesada en el Luna Park (1972).

2. THREE SOULS IN MY MIND. Si bien El Tri es bastante conocido por estos lares, no lo son tanto sus antecesores inmediatos, Three Souls In My Mind, grupo pionero del rock mexicano con el que Alex Lora tocó entre los años 1968 y 1984. Fue entonces cuando una disputa con el baterista y cofundador del grupo, Carlos Hauptvogel, lo llevó a formar el Tri, nombre que de todas maneras ya la gente utilizaba familiarmente para denominar a la banda.

Comenzaron cantando en inglés, pero a partir del Festival de Avándaro (que marcó un antes y un después para el rock en ese país) cambiaron al castellano, desarrollando un estilo de rock y blues directo con letras contestatarias y testimoniales. Algunos de sus temas más recordados son “Chavo de onda”, “Perro negro y callejero”, “Abuso de autoridad”, “Blues del eje vial” y “Three souls boogie”, también conocido como “Adicto al rock’n’roll”.

3. JAVIER BÁTIZ. Uno de los personajes más entrañables que aparece en “Rompan Todo” es Javier Bátiz, a quien apodan “El Brujo”, una influencia no sólo sobre el rock mexicano sino también en el rock internacional, principalmente a través de su alumno más conocido, Carlos Santana (otro de sus discípulos es Fito De La Parra, que tras emigrar a USA se integraría a Canned Heat). Javier inició su carrera en Tijuana y su primer grupo fueron los TJ’s, con los que prácticamente introdujo el blues, el funk y el soul en México, inspirado en figuras como T. Bone Walker, B.B King, Chuck Berry y James Brown. A partir de 1963 se muda a la Ciudad de México, y desde entonces hasta el presente desarrolla una carrera solista al frente de su banda, “La Tijuanera”. Usaba un peinado afro, tocaba la guitarra de blues con autenticidad, hacía “Papa’s got a bran new bag” al mismo tiempo que James Brown, y Santana lo reconoce como su maestro (es conmovedora la anécdota donde cuenta que la mamá de Carlos lo llevó a su casa y le dijo “por su culpa mi hijo no durmió”). Bátiz tiene sus propios hits en castellano y en inglés y una discografía copiosa, aunque sigue siendo prácticamente un desconocido en el Río de la Plata.

4. GABRIELA. La reivindicación que hace el film de Gabriela como la primera mujer del rock argentino es plenamente justificada, y repara un injusto olvido, especialmente en esta época de reivindicación del rol de la mujer. Si bien existen algunos antecedentes de artistas que hicieron alguna grabación en el rock argentino, Gabriela fue la primera en desarrollar una obra con canciones propias en castellano, en representar el punto de vista de la mujer, en llegar a grabar un LP, en presentarse en el primer festival rockero al aire libre (B.A.Rock) y en alternar con los grandes músicos de la época como Litto Nebbia, Edelmiro Molinari (su pareja en ese momento), Oscar Moro, Gustavo Santaolalla, León Gieco y otros. Identificada en principio con  el folk acústico, en el film se escucha “Día extraño”, una joya olvidada de su primer LP homónimo (1972). Su discografía continúa hasta bien entrada la década de 2000, e incluye álbumes con la participación del extraordinario guitarrista Bill Frisell, con quien compuso numerosas canciones.

5. VICTOR JARA. Muchos se preguntarán qué hace Víctor Jara en un documental sobre la historia del rock, pero el cantautor chileno asesinado por la dictadura de Pinochet, además de su intenso trabajo social, no le temía a la experimentación musical. Por eso es muy apropiado recordar que, aparte de haberse convertido en un símbolo de la lucha contra la opresión y una influencia para varias generaciones de músicos chilenos (entre ellos Los Jaivas y Los Tres, que aparecen en el documental), el propio Jara experimentó con la instrumentación rockera en su sexto álbum de estudio, “El derecho de vivir en paz”, editado en 1971, donde se proponía unir la llamada “nueva canción chilena” con el rock. Allí contó con la ayuda de Los Blops, que aportan guitarras distorsionadas, órgano, bajo y batería en canciones como la que da nombre al disco. Alvaro Enríquez, de Los Tres, compara acertadamente esta movida de Jara con la “electrificación” de Dylan, añadiendo que le ocasionó no pocos problemas con la izquierda más ortodoxa.  

6. EL POLEN. Aunque la música de El Polen no aparece en el documental, sí lo hace su líder, el guitarrista, compositor y multiinstrumentista Juan Luis Pereira, que habla de su primera banda adolescente, Los Shain’s, también fundamental para el rock peruano de los 60. Pero El Polen igualmente aparece mencionado por sus contemporáneos y admiradores chilenos Los Jaivas, quienes tuvieron un hit con un tema de El Polen, “Cholito pantalón blanco”. Junto a Arco Iris en Argentina, Grupo Genesis en Colombia, Wara en Bolivia y Los Jaivas en Chile, formaron parte de una “internacional invisible” de grupos que audazmente comenzaron a investigar en la fusión del rock con el folklore de sus respectivos países. De todos ellos, El Polen (que continúa hasta hoy, con Juan Luis al frente) fue quizás el más inspirado, aunque por provenir de un lugar tan ajeno al radar rockero como era Perú en los 70, fue muy poco difundido fuera de su país. Quienes tengan un poco de curiosidad por estos sonidos harían bien en escuchar su álbum “Fuera de la Ciudad” (1973), donde la mística y el vuelo de su folk psicodélico alcanzan su punto culminante.

7. LOS TRES. Otro caso de grupo inmensamente influyente en el resto de Latinoamérica y poco conocido en el Rio de la Plata (excepto por los músicos y un público de culto) es el de Los Tres, el grupo chileno liderado por Alvaro Henríquez, que tuvo su momento de gloria en los años 90. Henríquez (uno de los narradores más brillantes de “Rompan Todo”) define al grupo en esa época  inmediatamente posterior a la dictadura pinochetista como “fuimos la banda sonora de todo ese período de mierda”. Consiguieron sintetizar sofisticación musical, búsqueda de las raíces, una poesía que indagaba en temas filosóficos pero también describía la realidad cotidiana, y un alto nivel de arreglos e interpretación. Fueron una de las influencias de Café Tacuba (que les dedicaron un EP de Homenaje, “Vale Callampa” en 2002) y prácticamente toda su discografía es impecable, incluyendo su “MTV Unplugged” de 1996, y los álbumes producidos luego de su retorno en 2006. Fito Páez define a Henríquez como “uno de los artistas más potentes del continente”.

8. SANTA SABINA y TIJUANA NO! Much@s se quejan de que el documental deja las mujeres para el final, sin advertir algunas de las bandas importantes que aparecen a lo largo del camino. Entre ellas (además de las argentinas Viuda e Hijas de Roque Enroll, cuya música conserva una admirable frescura) dos bandas mexicanas que se mantuvieron  en un nivel relativamente underground, pero dejaron un legado perdurable en música y actitud.

Santa Sabina eran una rara avis dentro del rock mexicano de los 90  por sus canciones con tintes dark y góticos que mezclaban influencias de todo tipo, desde rock progresivo y jazz hasta músicas del Oriente. En escena, contaban con el magnetismo de su cantante Rita Guerrero (que falleció en 2011), que tenía formación teatral y combinaba sexo y esoterismo en performances hechizantes. En distintos discos, fueron  producidos por Alejandro Marcovich (Caifanes), Adrian Belew y Pedro Aznar, lo que da una idea del respeto que concitaban.

Tijuana No!, originarios de Tijuana, combinaban una banda desenfrenada de ska, punk y reggae con dos frontwomen femeninas radicalmente opuestas, aunque complementarias, Cecilia Bastida y Julieta Venegas, que empezó su carrera en este combo. Además, ambas eran tecladistas y tocaban frente a respectivas torres de teclados, lo que hacía aún más disparatadas sus performances. Es interesante revisar los orígenes rockeros de Julieta, así como el atrevimiento de esta banda liderada por dos mujeres en los años 90.

Ambos grupos, Santa Sabina y Tijuana No!,  manifestaron públicamente su apoyo al EZLN del Comandante Marcos.

9. RODRIGO GONZÁLEZ, “ROCKDRIGO”. Artista de culto del rock mexicano, fallecido en el terremoto de 1985, Rodrigo González, a quien Javier Bátiz (también incansable descubridor de talentos) bautizó como “Rockdrigo”, es uno de los descubrimientos impactantes de “Rompan Todo”. En vida, sólo llegó a publicar una edición independiente en casette en 1984, “Hurbanistorias” (aquí el paralelo con Gustavo Príncipe Pena es medio inevitable), y como suele suceder, las ediciones discográficas, tributos y películas, se multiplicaron después de su trágica muerte. Formó parte de un movimiento de cantautores que se denominó “Rock Rupestre”. A mitad de camino entre Bob Dylan y Leo Maslíah, Rodrigo era un trovador con su guitarra y armónica que podía expresar las verdades más crudas y a la vez reírse de todo, utilizando el humor como una filosa arma crítica. Roco Pachukote, de Maldita Vecindad (otro de los buenos narradores del documental) lo define “como un Bob Dylan pero de barrio mexicano”. Es autor de la canción “Metro Balderas”, que fue versionada por el Tri. Hoy, en esa estación se alza un monumento en su honor.

10. LOS SAICOS. Aunque su nombre puede resultar familiar para periodistas, investigadores y fans del rock de garaje de los 60 y el punk rock (un paralelo aproximado podrían ser Los Mockers), Los Saicos siguen siendo una anomalía inexplicable del rock latinoamericano de los años 60, desconocidos por el gran público. Los Saicos son una banda peruana formada en Lima cuya existencia se da básicamente entre los años 1964-66, período en el que grabaron seis sencillos (que posteriormente han sido compilados en múltiples LPs y CDs), aunque luego hubo varias reuniones. En tren de buscar comparaciones, podrían acercarse a bandas de garaje como The Sonics, con un toque de surf onda Dick Dale, pero sus composiciones propias en castellano tenían un nivel de salvajismo sin precedentes. Esto hizo que años más tarde fueran redescubiertos como “la primera banda punk”, una década antes que los Ramones. Su clásico por excelencia es “Demolición”, seguido de cerca por temas como “El entierro de los gatos”, “Camisa de fuerza”, “Cementerio” y “Fugitivo de Alcatraz”, títulos  que ya dan una buena idea de la temática del cuarteto. Alcanza con decir que, aún cuando han pasado más de 55 años, algunas de sus canciones siguen sonando demasiado salvajes como para pasarlas en la radio.

Imágen: https://www.facebook.com/NetflixLatino/