El puente cultural entre Argentina y Uruguay que vuelve a encender la Sala Corchea
Con la segunda edición de su Ciclo Ida y Vuelta, el proyecto consolida un corredor artístico fundamental que une ambas orillas a través de laboratorios creativos y conciertos espejados. Desde el espíritu del encuentro hasta una nueva fecha imperdible este 15 de agosto, charlamos con sus hacedoras sobre cómo se gesta esta red de intercambio, el valor de la creación colectiva y lo que el público podrá vivir en una experiencia íntima e irrepetible.
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Para quienes aún no lo conocen, ¿Cómo definirían el espíritu del Club del Río de la Plata y qué las motivó a armar este corredor cultural entre Argentina y Uruguay?
Nuestro espíritu es el del encuentro. Generar estos cruces nos permite seguir expandiendo y honrando nuestra identidad cultural rioplatense. El Club nació para enmarcar algo que, en verdad, ya existía: un intercambio constante entre artistas de ambas orillas. Nos parecía importante crear una plataforma que impulsara esos vínculos de una manera más sostenida, generando conciertos, instancias creativas y espacios de colaboración. El corredor cultural entre Argentina y Uruguay siempre existió; nosotros buscamos fortalecerlo y darle más visibilidad.
El Ciclo Ida y Vuelta nació justamente como una forma de tejer esos puentes entre ambas orillas a través de laboratorios creativos y conciertos espejados. ¿Cómo vivieron el camino recorrido desde la primera edición hasta esta nueva fecha en la Sala Corchea?
Esta fecha en Sala Corchea forma parte de la segunda edición del ciclo Ida y Vuelta. La primera edición, que reunió a Camila Ferrari y María Pien, nos confirmó que la propuesta tenía mucho sentido: el intercambio artístico fue muy genuino y el público recibió con entusiasmo la posibilidad de descubrir artistas de ambos países en un mismo proyecto. A partir de esa experiencia entendimos que el valor del ciclo no está solo en los conciertos, sino también en todo lo que sucede antes: el laboratorio creativo, las conversaciones, el tiempo compartido y los vínculos que se generan entre quienes participan. Sentimos que cada edición amplía esa red y reafirma la necesidad de seguir construyendo este puente cultural entre Argentina y Uruguay.
Para quienes se crucen con esta nota y todavía no tengan su entrada, ¿cómo les contarían qué van a vivir este 15 de agosto en la Sala Corchea y por qué vale la pena ser parte?
Van a encontrarse con una experiencia que va mucho más allá de un recital. Cada artista presenta su universo musical y, además, hay un momento único donde ambas comparten el escenario con material que surge del laboratorio creativo realizado especialmente para esta ocasión. Eso hace que cada fecha de Ida y Vuelta sea irrepetible. Si les interesa descubrir nuevas voces de la región, escuchar canciones en un formato íntimo y ser parte de un encuentro que celebra la identidad rioplatense desde la creación colectiva, creemos que es una invitación que vale la pena vivir.



