¿Qué pasa cuando a una canción se le saca lo que la hace pesada?
Puede que ahí, en ese lugar liviano, aparezca lo más honesto de todo. Porque reírse también es una forma de decir la verdad, y desdramatizar, a veces, es la única manera de que algo importante llegue entero.
De eso está hecho Qué país generoso, el álbum debut de Igna Arricar: nueve canciones que mezclan pop con ritmos rioplatenses, como candombe o murga, y algún guiño brasileño. Este disco apunta la sencillez más que a la simpleza, para descomprimir diciendo algo.
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El título, nació cuando Pino Arocena, el compositor, productor y cómplice de este proceso, estaba scrolleando Twitter, y se encuentra un comentario de un usuario que decía: “qué país generoso”. Este concepto le prendió la lamparita y se lo trasmitió a Igna, que en un primer momento le pareció “un bolazo” para meter en una canción. Terminó siendo el nombre del disco entero.
Igna y Pino compusieron y produjeron estas canciones, sumándose Agustín «Peruchi» Pérez a la producción en tres de ellas. Peruchi aporta un sonido moderno y fresco que enriquece considerablemente el paisaje sonoro del disco. En el camino se cruzaron la murga Amarga, Chiara Scanzerra, Meri Deal y Paulina Viroga, que aportaron su impronta particular.
“Todo este tiempo buscamos revelaciones, frases, melodías, chistes, caminos que nos cautivaran, que nos generaran emoción, que nos dieran ganas de seguir buscando”, cuentan sobre el proceso. “Hubo canciones que nos cautivaron en su momento y después dejaron de hacerlo, y por eso no llegaron a este disco. Las que quedaron son las que sostuvieron esas ganas con intensidad. Son nueve, y lo que más nos enorgullece es que no hay ninguna de relleno.”
Qué país generoso llega después del exitoso EP “No le digas a nadie” que Igna y Pino sacaron en 2024 y que confirma que lo profundo no tiene porqué ser complejo y un chiste puede calar más hondo que un sermón.
Igna Arricar
Desde chico, la música es parte esencial de la vida de Igna Arricar. Creció entre guitarreadas familiares donde convivían el folklore, la música popular uruguaya, el tango y el pop. A los 10 años empezó a tocar la guitarra de forma autodidacta, y con el tiempo esa curiosidad se transformó en una forma de vida.
Hoy, a los 22 años, sus shows son como una gran guitarreada donde el público es parte activa: un espacio cálido y vivo donde la música sucede en el momento.
Hoy, con su primer disco en camino, sigue apostando a la mezcla de influencias que lo definen: desde el candombe y el folklore hasta el pop/indie.



