Beth Suzacq y La devoción por el blues

Con una trayectoria de más de dos décadas dividida entre los escenarios locales y la escena europea —donde se estableció durante años en España y recorrió el circuito internacional de festivales—, la cantante y pianista uruguaya Beth Suzacq ha consolidado una de las propuestas más sólidas a la hora de abordar la tradición de la música afroamericana. Hija del recordado pianista y compositor Rolo Suzacq, la artista transita con destreza entre el sentimiento visceral del blues, la soltura del jazz y la intensidad del soul, un universo expresivo que traslada al escenario en vivo junto a su banda en el marco de su presentación en el Centro Cultural Terminal Goes.

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Haber crecido en un hogar atravesado por el piano y el lenguaje musical de tu padre, Rolo Suzacq, indudablemente marcó tu oído desde la infancia. ¿Cómo recuerdas ese primer contacto con el blues y el jazz en tu casa y en qué momento sentiste la necesidad de hacer de esos géneros tu propia forma de expresión?

Cuando estaba en la panza de mamá me hacían escuchar música, en casa estaba totalmente naturalizada y sacralizada, por eso creo que no hubo un primer contacto sino que crecí a la par de ella. Más adelante fue fácil identificarme con el jazz y el blues por su capacidad de transformar el dolor en belleza, no tuve una infancia muy feliz y, por más que fuera niña, vibraba con ese sentimiento de desahogo y esperanza que habita en la música de raíces negras, fue un refugio y un excelente escape para mis emociones.

Desarrollaste una parte muy importante de tu carrera en Europa, cantando en clubes e hitos del circuito internacional de blues y jazz. ¿De qué manera el roce con esa escena y la interacción con músicos de distintas escuelas moldearon tu forma de cantar y de dominar el escenario?

Ir a vivir de la música en Europa fue una escuela enorme, tanto musical como humana. Cantar en clubes, festivales, eventos y compartir escenario con músicos increíbles de distintas procedencias y escuelas me obligó a escuchar, a adaptarme y, sobre todo, a confiar en mi propia voz.

Tu trabajo habita una frontera muy clara entre el sentimiento crudo del blues, el groove del soul y la sofisticación armónica del jazz. Al momento de componer o de elegir un repertorio, ¿de qué forma dialogan entre sí estos tres géneros para sostener una identidad sonora coherente?

Para mí esos tres lenguajes dialogan naturalmente por sus raíces en común. El blues me conecta con la emoción más visceral, el soul con el groove y el jazz con la libertad de explorar matices e improvisación.  Sin embargo, cuando compongo o elijo un repertorio, busco que todo pase primero por la emoción. Sin emoción estamos fritos. Creo que ahí está el hilo conductor: más allá del género, necesito que la música me mueva algo.

El Centro Cultural Terminal Goes propone un espacio de mucha cercanía entre el escenario y la platea. En géneros como el blues y el soul, donde la emoción y la entrega vocal son el centro de la experiencia, ¿qué clima buscas construir en esa intimidad con la audiencia?

Me encanta crear un clima de confianza, como si por un rato estuviéramos todos en el living de casa, vibrando con todas las emociones que atraviesan nuestra humanidad. La verdad, no sé cantar desde un lugar distante: me entrego al mil y cada tanto cometo un sincericidio.

Mirando hacia el futuro cercano de tu proyecto, ¿en qué momento creativo te encuentras actualmente? ¿Estás trabajando en nuevas composiciones, arreglos o material para un próximo lanzamiento discográfico?

Tengo un single en la gatera hace casi un año y un par de canciones nuevas esperando ser grabadas. 2026 viene siendo un año complicado en lo personal y eso, inevitablemente, también atraviesa mis procesos creativos. Aun así, sigo pensando en lo que viene. Hay música esperando su momento, y confío en que cuando ese momento llegue, lo hará con todo lo que este tiempo me está enseñando.

Para quienes están leyendo esta nota y quieren conectar con una velada de blues, soul y jazz en estado puro, ¿qué les dirías para invitarles a ser parte de este show junto a tu banda?

Les diría que vengan a volver a lo real: a encontrarnos sin filtros, a escuchar música en vivo, a emocionarnos. Prometo que con mi banda vamos a entregar todo lo que tenemos (aviso que demasiado nivel me acompañará esa noche).

La música es el vehículo, pero lo que realmente quiero es compartir ese momento de conexión genuina para que, aunque sea por un rato, todo lo demás esté de más.

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