Marca registrada

Canelones y su música. Por Tabaré Arapí

Es relevante escribir sobre los trovadores de Canelones, encontrar sus historias en los paisajes, en sus realizaciones y trabajos, en sus actividades económicas, en las ciudades que los apañan.

Canelones es un departamento vecino de la capital y muchas veces asimilado a la misma; sin embargo, los montevideanos no suelen ser capaces de observar con lucidez las semejanzas y las diferencias entre ambas realidades vitales. Para entender la marca, la particularidad de los cantores de Canelones, debemos introducirnos en un mapa territorial, productivo, de patrimonios inmateriales complejos, diferentes a los del resto del país. Ese mapa es plausible de ser dividido en regiones, porque Canelones es, en sí mismo, extenso, y en él conviven expresiones diversas. Siempre fue una comarca muy musical; en sus distintos pueblos se desarrollaron muchas actividades artísticas y la música fue y es una de las artes principales.

De la música de raíz criolla, paisana, esa que llamamos “folclore”, derivaron muchos artistas que oficiaron de musiqueros, siendo cantores, instrumentistas de guitarras, acordeones, violines, bandoneones e instrumentos de percusión. Cuando sucedió el apogeo del canto de proyección folclórica, en los años sesenta, en nuestro departamento se destacaron varios cantores de música de raíz y varios cantores de tango, siendo el más reconocido a nivel nacional y mundial Julio Sosa, “el varón del tango”. Pero hubo otros grandes cantores criollos y payadores: Juan Pedro López, Abel Soria, Gustavo Capote, y los poetas Eudoro Melo, Gerardo Molina, Carlos Fulco, E. Degiovangelo. Luego, en la nueva canción popular, Canelones también se adhirió al llamado “Canto popular” con varios representantes, presentando su impronta musical “canaria”.

Los cantores de aquella época no presentaron nuevos formatos musicales, no inventaron sobrepasos o serraneras, pero, sin embargo, fueron capaces de mantener y proyectar las tradiciones de la región, sobre todo en los textos de sus canciones, que suelen hacer referencia a sus lugares de origen, a su querencia, a su comarca. Es un hecho que muchos historiadores o musicólogos se olvidaron de analizar. La mayoría de los solistas, dúos o grupos que fueron surgiendo y que aparecen hasta el día de hoy, continúan adoptando esa forma de presentarse, que se caracteriza por el interés en dejar registro sincero de la historia de su gente, de sus costumbres.

Si el litoral tiene a Sampayo y su música litoraleña, si Treinta y tres tiene su Río Olimar y las serraneras del Rubio Lena, y Rocha no es solo palmar, la música de Canelones tiene su identidad chacarera, pueblerina, de botas o alpargatas, que busca pintar muy bien su aldea para no perderse en las fronteras cercanas de la capital y en el pozo de sus medios de comunicación. La canción popular canaria tiene mucha enjundia sus textos y en su forma de decirlos. Es una marca, una seña de pertenencia.  

En un posible mapa musical, una de las microrregiones en las que puede dividirse el departamento está integrada por Canelones, Las violetas, Echevarría, Juanicó, Aguas Corrientes, Margat, Cuchilla Verde, Santa Lucía, Campo Militar, Parador Tajes, Las Brujas, Los Cerrillos. En la ciudad de Canelones debemos señalar como reconocidos al grupo Los Navideños y el dúo de los hermanos Perillo, que son de antes del 73. Los sucedieron Jorge Reyes, con varios fonogramas, Los Guadalupanos, reconocidos también por sus grabaciones, y el Yaro Roca, recitador y productor de peñas. Ingresando en los ochenta, se destacaron el grupo Brocal y el Dúo Contra flecha”; en los noventa, el Dúo Alquimia, el grupo Takuare´e y Luis Esquivel; en estos años, podemos señalar la aparición de Guadalupe Romero. Todos ellos, en sus canciones, mencionan algún aspecto de la Villa de Guadalupe, la ciudad de Canelones.

En Santa Lucía aparecieron Los Costeños, un formato trío que vio la luz a comienzos de la década del 70. También se destacó el Dúo Señero, y el de Ovelar – Pose. Ya en los ochenta, comenzó a sonar el dúo de conocida trayectoria Saco – Valdez, los guitarristas Ridel Pérez y Alfredo Gómez, el cantor e investigador Julio Brum. Actualmente, podemos dar cuenta de la presencia de Letizia Tazzi, creadora y cantante.

En la zona de Aguas Corrientes y los Cerrillos, que fueron los pagos de origen de Abel Soria, se destacan el dúo Orilleros, el grupo Sendas, César Cabrera Altez, Elena Marques, La Cerrillera, Los cantores del río y, últimamente, también el cantautor Fabián Laguna.

Muchos nombres deben estar faltando, pero eso tiene que ver con que, sin lugar a dudas, esta microrregión de Canelones nos llena el alma, con su marca registrada, desde hace más de cuarenta años.  

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