El próximo sábado 28 de noviembre a las 21:00 horas, el Auditorio Vaz Ferreira recibirá a Ismael Berois en una noche dedicada a la canción y la búsqueda acústica. El músico y compositor uruguayo presentará su más reciente material en un formato despojado e íntimo, sostenido en el diálogo directo entre la guitarra y la percusión.
Llevar un repertorio nuevo al formato del vivo exige una entrega particular. ¿Cómo viene siendo el proceso de ensayos para habitar la acústica del Auditorio Vaz Ferreira?
Siempre tocar es un desafío. Tomarlo como algo natural no es darle el valor taumatúrgico que el hecho artístico tiene en sí. En noviembre van a escuchar a un Ismael que ha sobrevivido a sí mismo, con canciones maduras y letras profundas. En cuanto a los ensayos tenemos que pensar que vivo en un balneario a veinte minutos de colonia y los músicos que me acompañan están en Montevideo o son de allí. En otras instancias he armado proyectos con músicos coterráneos pero hoy necesito a Ayrton Dos Anjos y a Martín Iglesias para lograr el sonido que busco.
En este concierto vas a estar compartiendo tu nuevo trabajo. ¿Qué búsquedas poéticas y musicales definen a este lote de canciones y qué universo sonoro proponen en esta etapa de tu carrera?
Mi poesía y mis canciones dicen del alma, son en general poco narrativas y más existenciales. Los tópicos son siempre experienciales: mis hijos, el amor, la muerte y altamente morales. Hoy más que nunca busco la comunicación clara entre estas y los oyentes , quiero que sepan de qué hablo y qué digo al respecto pero siempre destilando tropos fruto de mi amor por la poesía.
Desnudar las composiciones a una estructura esencial suele revelar matices que a veces se pierden en arreglos más densos. ¿Qué encontrás en este formato de dúo que potencia la expresividad de tus temas frente al público?
Líneas precisas. Lo que sucede en la percusión, lo que la guitarra de Martin profiera, lo que mis arpegias hablen, todo dirá algo y será digno de escucharse. Pretendo lograr una unidad pero que sea lograda por campos disímiles.
El Auditorio Vaz Ferreira es una sala con una calidez y una escucha muy particular. ¿De qué manera dialoga la arquitectura del espacio con la propuesta íntima que van a desplegar esa noche sobre el escenario?
Una sala como la Vaz Ferreira es la ideal para mi música y mi estado espiritual actual. Necesito el silencio y la inmensidad para dejar sonar lo que llevo pobre o rico pero intenso y maduro.
Para quienes están leyendo esta nota y quieren conectar con una propuesta de canción despojada y con identidad, ¿qué les dirías para invitarles a acompañarte este 28 de noviembre?
El 28 de noviembre los espero a todos y a todas, no se hace sin esfuerzo un evento de tales características. No sé dónde los encontrará ni en qué estado estarán ese día pero retenga la fecha en su memoria porque en un rincón de un escenario de Montevideo un cantautor oriundo de Juan Lacaze sigue intentando hacer oír su grito sordo de vida, su puñado de canciones. Vale la Pena.




