Fotografía de portada: Gastón Arin.
La decimocuarta edición de Bandas en Red volvió a demostrar por qué se ha transformado en uno de los festivales más importantes de la música independiente de América del Sur. Con sede en la Sala Corchea y la Sala Zitarrosa, el ciclo reunió a artistas consagrados y nuevas promesas en una semana intensa que dejó salas colmadas, shows memorables y la confirmación de una escena en pleno crecimiento.
Una apertura histórica en Sala Corchea
La apertura en Sala Corchea tuvo un peso simbólico especial. Juan Bervejillo y Marcelo Márquez, dos grandes referentes de la historia de la música nacional – el vocalista de La Chancha y el ex integrante de Gallos Humanos – compartieron escenario en una noche cargada de emoción, con la sala repleta y el público celebrando el encuentro de dos figuras fundamentales.
La segunda jornada comenzó con Belén Giacussa, llegada desde Pando, que abrió la noche con una propuesta sólida y personal. Luego fue el turno de los argentinos Fuerza de Marea, quienes trajeron todo el sonido rioplatense con una presentación intensa y envolvente. El cierre estuvo a cargo de Natalia Paula, una de las nuevas voces que Montevideo comienza a descubrir. Su timbre único y la calidad de sus canciones dejaron una fuerte impresión, confirmándola como una artista para seguir de cerca.
El festival se expande en Sala Zitarrosa
La segunda parte del festival se trasladó a Sala Zitarrosa, donde la propuesta tomó un carácter aún más internacional. Desde Valparaíso, Alma Pájara ofreció un show de gran sensibilidad y potencia, con músicos chilenos que viajaron especialmente para formar parte del festival.
Sebastián Prada reafirmó su lugar como uno de los exponentes más importantes de la música nacional actual, con una presentación contundente y madura. El cierre de esa jornada quedó en manos de Alejandra Wolff, una de las voces emblemáticas del rock nacional, que brindó un show inolvidable, a la altura de su trayectoria.
Nuevos sonidos y confirmaciones
El jueves estuvo marcado por la diversidad sonora. La banda de reggae de Canelones, Pipo Palma, hizo bailar a toda la sala con su energía y frescura. Luego, los argentinos Don Vito volvieron a vibrar en Sala Zitarrosa, repitiendo el impacto que habían logrado en la edición anterior.
El cierre de la noche fue para La Banderola, la banda de Santiago Batelo dejó en claro que su proyecto tiene el nivel, la presencia escénica y la calidad musical para formar parte de los principales festivales de la región.
Un final contundente y una escena en crecimiento
La última jornada estuvo marcada por la intensidad y la experimentación. Desde Brasil, la música tomó nuevas formas con el proyecto Música Interminable para Viaje de Laura Lisner, quien ofreció un impactante show solista con guitarra, explorando territorios sonoros experimentales con gran personalidad.
El Asilo de la Bestia confirmó que es una de las bandas de mayor crecimiento en la escena local, con una presentación poderosa que reafirma su proyección.
El cierre estuvo a cargo de Nameless, que presentó un show de nivel internacional, con un despliegue profesional que dejó impactada a una Sala Zitarrosa colmada, coronando una edición inolvidable.
Un festival que no deja de crecer
La decimocuarta edición de Bandas en Red finalizó con un éxito contundente, consolidando el trabajo de un gran equipo de producción y reafirmando su rol como plataforma clave para el desarrollo de la música independiente.
Con el impulso de esta edición histórica, ya comienza a proyectarse lo que será la decimoquinta edición de un festival que no solo refleja el presente de la música independiente, sino que también construye su futuro.

