Santiago Fleitas: «La ciudad es mi combustible para crear»

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Desde el Palacio Salvo y la mística de los viejos cafés hasta las contradicciones de las calles montevideanas, Santiago Fleitas ha convertido la experiencia urbana en el motor visceral de su obra. Docente de música en contextos vulnerables y melómano de los trayectos de ómnibus que le heredó su abuelo, el cantautor y guitarrista consolida un sonido indie pop de impronta madura donde la belleza cotidiana coexiste con la reflexión directa sobre la violencia y el devenir social. Tras el impacto de su EP Cotidiano y el lanzamiento de «Todo va a estar bien», el músico destapa sus métodos de composición, el desafío de preproducir su próximo disco y el arte como una herramienta imprescindible para interpelar la realidad.

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¿Cómo fueron tus primeros pasos en la música y de qué manera fue tomando forma el proyecto solista con el que te presentás hoy?

Mi primer proyecto fue la banda Alfil. La banda se conformó en 2018. Antes de eso toqué en algunas bandas mientras estudiaba guitarra, pero nada muy serio. Con Alfil sentimos que logramos una identidad, un sonido te diría. Empezamos con la idea de hacer una banda y tocar en vivo. Tuvimos la suerte de tocar bastante entre 2019 y 2020. Nuestros mejores shows fueron las presentaciones en Sala Centro Cultural Goes y la presentación en la Sala Zitarrosa en el marco de la Movida Joven. Además, empezó a surgir una necesidad y fue la de grabarnos. Me armé un Home Studio bastante artesanal en mi cuarto en la casa de mi mamá, estudié como pude producción musical y nos empecé a grabar. Así empezaron a surgir nuestras primeras maquetas y fue lo que luego se convirtió en el único EP que lanzamos como banda “Paracaídas” (2020).

Ese mismo año, en contexto pandémico, la banda se separó, y yo tenía muchas canciones que no sabía qué hacer con ellas. Santi Carballido, ex guitarrista de Alfil, estaba estudiando producción musical y pensé “por qué no emprender un proyecto solista” con Santiago como productor. Y así surgió “Bailar Llorando” (2022), mi primer disco solista. Este disco guió mi sonido hacia el indie pop por un buen tiempo y fueron los temas que me acompañaron por los diversos escenarios por los que toqué en los años siguientes al lanzamiento.

Hoy miro para atrás esa etapa con mucho cariño, los primeros pasos fueron de muchos errores pero también de aprendizajes.

Montevideo atraviesa de forma muy clara tu narrativa y tus canciones. ¿De qué manera influye la ciudad, su cotidianeidad y su coyuntura social a la hora de sentarte a escribir?

Influye muchísimo. Soy muy citadino y profundamente montevideano. Amo la ciudad, estoy muy empapado de nuestra cultura, de nuestra arquitectura, nuestros bares, de nuestra vida diaria. Mi abuelo era chofer de ómnibus y amaba conversar con él sobre recorridos de la ciudad, calles y ómnibus viejos. Soy bastante freak de Montevideo. Como dato curioso, tengo tatuado en mi brazo derecho el edificio Palacio Montero. Donde funcionaba el café Sorocabana, histórico café donde asistían Benedetti o Idea Vilariño.

Además de la romántica idea de la ciudad, tampoco ignoro el día a día. De hecho, Todo Va A Estar Bien, habla un poco de eso. Dejando de lado Cotidiano que trata quizá de lo más bello de la ciudad, esta nueva canción reflexiona sobre lo complejo que es por momentos la convivencia. La frase “suenan disparos muy cerca, estoy abatido” intenta reflexionar sobre la cantidad de casos que tenemos de violencia extrema.

A partir de 2024 comenzaste a trabajar en producción junto a Lucas Cary, dando vida a sencillos como «Agustina» y al EP Cotidiano. ¿Cómo ha sido esa dinámica de producción compartida y qué le aportó a tu sonido?

Para 2024 empecé a trabajar junto a Lucas en la búsqueda de otra sonoridad en la producción de mi proyecto, fue así que surgió el EP Cotidiano (2025). Este material fue bisagra en mi carrera porque me ayudó a solidificar mi lugar en cuanto a mi conexión con las narrativas de la ciudad, un sonido indie pop y a la vez de cantautor manteniendo la dinámica de banda.

Cuando me acerqué a Lucas, no existía ninguna de las canciones que forman parte del EP, de hecho, empezamos produciendo un tema que finalmente no entró y nunca lancé pero que sirvió como inicio del camino. Para mí, trabajar con Lucas fue muy desafiante y eso me empujó, creo yo, a ser mejor músico. En el proceso fui componiendo las canciones y llevándolas a Lucas. En ese intercambio las fuimos produciendo y dándole forma hasta llegar a lo que queríamos, que no sabíamos muy bien qué era al comienzo. Lo cierto es que terminó con un resultado que nos alegró y gustó mucho a ambos. Lucas no solo aportó producción musical sino diseño sonoro, ejecución de bajos, ideas rítmicas, me acercó músicos increíbles como Emi Aquino que tocó la batería de Agustina y Ejido y un sin fin de ideas que moldearon el proyecto. Sin dudas fue una pieza fundamental para que el EP terminase siendo lo que es.

Tu propuesta ha transitado tanto por el formato solista como por el vivo en banda completa. ¿Qué búsquedas o climas distintos te permite explorar cada una de estas puestas en el escenario?

Me encanta presentarme en diferentes formatos porque permite experiencias diferentes con el público. En el formato solista o dúo encuentro una soltura y una cercanía con el público que hace mucho más íntima y única la experiencia. Es una forma muy linda de vibrar las canciones.

El formato banda es más intenso. La banda tiene una energía que me hace conectar con la música de una forma muy sincera. Es quizás un formato más estructurado pero me permite explorar desde las secuencias y sonidos, es algo que venimos probando y al público le gusta.

En «Todo va a estar bien» abordás una problemática compleja como la violencia urbana en las calles. ¿Cómo surgió esa canción y qué rol sentís que cumple la música como espacio para reflexionar sobre la realidad que habitamos?

Además de músico también soy profesor de Educación Musical. Trabajo en contextos complejos donde la violencia lamentablemente es un elemento del día a día. Los gurises están tan expuestos a realidades tan duras que a veces no somos conscientes de nuestros privilegios de llegar sanos y salvos a nuestras casas y que esté todo bien. Me di cuenta que necesitaba hablar de cosas que yo sé que pasan y que están muy cerca pero que son difíciles de poner en palabras.

Para esta canción cambié mi metodología de composición. Por lo general, compongo la melodía y la letra a la vez y después voy puliendo el texto hasta que me guste. Para esta canción me comprometí a escribir un texto que me convenciera y después musicalizarlo. Esto con el objetivo de poder decir todo lo que quería y reflejar lo más claro posible qué es lo que me pasa con la realidad que veo y que no es ajena sino que es parte de la ciudad que todos y todas habitamos. La música es un agente fundamental para la reflexión, así la entiendo yo. Que estemos activamente haciendo arte e intentando pensar sobre la realidad coyuntural que nos toca vivir es importante y necesario. Históricamente el arte siempre ha reflejado cuestiones de su época y está bueno, al menos en alguna canción o alguna frase, intentar hacerlo.

Actualmente te encontrás en una nueva etapa de composición, grabación y mezcla. ¿Hacia qué horizontes o nuevos universos sonoros se proyecta esta nueva fase de tu trabajo?

Ahora mismo estoy maquetando junto a Lucas un disco. No tiene nombre pero sí puedo decir que ya están todos los temas hechos. Como me gustó la metodología de hacer la letra primero y después la música que implementé en Todo Va A Estar Bien la extendí al resto de las canciones y me dio resultado. Me di cuenta que en la complejización del texto, me encontraba más cómodo. Eso no quiere decir usar palabras raras ni mucho menos sino más bien pensar y reflexionar temas desde ángulos que quizás haciendo todo a la vez, se vuelven menos profundos. Quiero que este disco tenga una impronta de cantautor, sin perder mi identidad indie pop que traigo de Cotidiano, pero sí acercándome a narrativas más maduras que es lo que me está representando ahora. Ya no soy un pibe, tengo 27 je.

Para cerrar, si tuvieras que elegir una canción de tu repertorio que condense de forma cabal tu sensibilidad y tu identidad artística al día de hoy, ¿cuál sería y por qué?

Me cuesta mucho quedarme con una sola pero si tengo que elegir me quedo con Cotidiano porque fue la que le dio el nombre al EP. Es la que está en el punto medio entre canción pop y de cantautor y la que narrativamente representa ese sentimiento que más me gusta de buscar en las cosas cotidianas combustible para crear.

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CARTELERA

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