Proyecto solista de la cantante y docente Lucila Begleiter, Lule entrelaza la potencia telúrica del folclore andino, el canto con caja y las coplas con composiciones propias y el cancionero latinoamericano. Tras un camino que la llevó de su Buenos Aires natal a radicarse cinco años en los cerros de Tilcara antes de afincarse definitivamente en Montevideo, la artista se suma a la grilla del ciclo ÍNTIMA en la Sala Corchea para compartir fecha con Elena Ciaviglia. Luego de atravesar en este 2026 una cirugía en las cuerdas vocales y un proceso de renacimiento vocal, Lule vuelve al formato solista con repertorio renovado, arreglos donde conviven el Cuchi Leguizamón, Violeta Parra o Manal, y la proyección de un nuevo disco en el horizonte. En esta conversación, la creadora reflexiona sobre el valor de la autogestión fuera de las lógicas de la industria, la memoria afectiva de sus canciones y la libertad de habitar la intimidad acústica.
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Tu propuesta entrelaza el folclore andino, las coplas y el canto con caja con composiciones propias. Para quien se acerca por primera vez a tu música, ¿cómo nació tu vínculo con esas sonoridades de raíz ancestral y de qué manera fue tomando forma el proyecto Lule en tu recorrido?
Bueno, conocí el canto andino al asistir a una serie de talleres intensivos de canto con caja alrededor de 2004/2005, organizados en Bs As por un luthier salteño generosísimo y lleno de data valiosa (que además construyó la primer caja que tuve, después de aquella actividad). Y a fines de 2012 me fui a vivir a Tilcara, en la región de la Quebrada de Humahuaca (noroeste argentino). Había ido antes a visitar gente amiga que vivía ahí y buscando alejarme de la ciudad, mudé vida y proyectos a los cerros y paisajes andinos.
Durante esos años tuve oportunidad de entrar en contacto directo con expresiones musicales originarias de aquellos lados, entre las cuales el canto con caja y las copleadas me atraparon definitivamente. Después de los años de estudio y formación musical en Buenos Aires, sentía que algo en mi canto no terminaba de hallar su identidad, y la potencia expresiva de las copleras y copleros quebradeñxs me mostró caminos genuinos donde reencontrarme con mi propia forma de sonar, mas allá de (y también junto a) toda la data técnica sobre la que había transitado el grueso de mi formación vocal previamente. Lule como proyecto solista nace en la primavera de 2012 y apenas tres meses después me iría a Jujuy, donde durante los cinco años siguientes iba a transitar y profundizar el recorrido musical que me terminó trayendo a Montevideo en abril de 2018.
En el marco del ciclo ÍNTIMA, te presentás en la Sala Corchea en una fecha compartida con Elena Ciaviglia. ¿Cómo recibiste la invitación a formar parte de esta propuesta, qué valor le encontrás a estos espacios enfocados en la voz y la autogestión, y cómo vienen preparando ese cruce de universos en escena?
Lo primero que sentí fueron nervios, jaja. Pues sé que Elena es una referente prolífera de la escena actual, y yo vengo en tren de reencontrarme con el formato solista y el trabajo creativo propio después de haber estado volcada a proyectos compartidos en el último par de años. A estas alturas me parecen vitales estos espacios, gestionados por músicas con buen conocimiento del paño y a partir de las ganas reales de dar vida a la expresión artística por fuera de las grandes grillas y toda la manija de la industria que muchas veces nos termina llevando puestas, dejando en el camino el valor de lo que hacemos, creamos o tenemos para decir y compartir. Me siento contenta y agradecida, será una fecha muy linda para la que además estamos en contacto y preparando alguna cosa para hacer juntas en vivo.
En cuanto a la raíz de tu sonido y tu manera de interpretar, ¿cuáles han sido esas grandes referencias, referentes del folclore latinoamericano o maestros que nutren tu lenguaje y te sirven de inspiración constante?
Ufff, qué difícil ser escueta y concisa en esto. Soy muy melómana desde muy pequeña, y me nutren igualmente las músicas de raíz americanas del sur y también algunas del norte. Por nombrar algunas, a riesgo de extenderme y lo mismo quedarme corta: Elis regina, Susana Baca, Violeta Parra, Mercedes Sosa, Suna Rocha, Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Alberta Hunter, Lagríma Ríos, Eduardo Mateo, Rada. Raúl Carnota, el Cuchi Leguizamón, Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Totó la Momposina. También otras músicas y expresiones con las que crecí y me moldearon el carácter incluso sin buscarlo, Charly, Miguel Abuelo, el Indio y los Redondos, Spinetta en todas sus versiones, Beatles y podría seguir. Me gusta también hacer el ejercicio de abrir oreja a músicas y artistas más urbanxs y pop a las que hasta hace no tanto solía tenerles prejuicio y hoy día también escucho.
Pensando en lo que se viene para el proyecto, ¿hacia qué búsquedas, nuevos repertorios, grabaciones o presentaciones proyectás orientar el camino de Lule en los próximos meses?
Vengo en tren de actualizar repertorio, sumando canciones propias que ya tienen un tiempo pero que aún casi no han sonado en vivo. Como intérprete también me gusta mucho el trabajo de versionar temas de otrxs, en ese sentido estoy armando arreglos y empezando a salir en vivo con temas que hace mucho tenía ganas de versionar. Con viento a favor, 2027 me verá entrando en el estudio, a grabar música nueva.
Para cerrar, si tuvieras que elegir una canción —sea de tu repertorio o del cancionero popular— que defina el alma de Lule hoy y funcione como puerta de entrada a tu universo musical, ¿cuál elegirías y por qué?
Voy a hacer algo de trampa y voy a elegir dos: por un lado, Porque hoy nací, de Manal. Es una de las versiones que estoy incluyendo en vivo actualmente. En enero de este año tuve una cirugía en las cuerdas vocales y de algún modo siento que estoy reestrenando mi voz en este tiempo, esa canción es una de las que hacía mucho venía buscando versionar y finalmente viene encontrando su forma; también su letra hace mucho sentido con este momento presente. Y por otro lado, la Copla del Sur, que nació a fines de 2017 mientras venía desde Tilcara a reencontrarme con Montevideo y mucha gente amada después de varios años, en procura de un lugar donde venirme a habitarla. La letra de la copla nació casi de un tirón, trillando a pata muchas calles que hoy son parte habitual de mis paisajes cotidianos.



