Gestado en el entorno calmo de Punta Ballena, donde la oscuridad y el silencio del bosque funcionan como materia sensible, Limbo desembarca en Montevideo para transformar la Sala Corchea en un laboratorio inmersivo sin precedentes. El proyecto rompe con los esquemas del concierto tradicional para proponer un dispositivo circular donde la iluminación no es adorno, sino un integrante más que compone, ejecuta solos y dialoga en tiempo real con el jazz y el groove. De cara a su primera presentación en la capital, los cuatro integrantes de esta experiencia sensorial nos abren las puertas de un universo sin referencias previas, ideado como un ritual circular donde el público se adentra en un espacio irreconocible de improvisación, intimidad y destellos en vivo.
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¿Cómo nace el concepto de Limbo y de qué manera se gestó esta idea de convertir la luz en una presencia activa que dialoga en tiempo real con la música?
Limbo nace de la búsqueda de acercar la luz al universo de la creación e inspiración musical.
Proponemos una experiencia nueva, donde luz y música se entrelazan generando espacios abstractos, invitando al público a conectar con un todo donde los bordes entre luz y música se rompen.
El proyecto se gestó a partir de charlas acerca de la poca importancia que se le da a la iluminación y puesta en escena en conciertos de jazz y la falta de cultura de la luz en general.
Nos puso en el ejercicio de pensar un show de Jazz de otra forma y de pensar una puesta de luces con otra impronta.
Para quien aún no se sumergió en su propuesta, ¿cómo definirían el proyecto, qué géneros o sonoridades orbitan en su música y cuáles son esas principales influencias e inspiraciones que alimentan su búsqueda?
El proyecto se podría definir como una experiencia sensorial de luz y música.
El jazz y el groove son sonoridades que están presentes tanto en las composiciones como en las improvisaciones. Nuestras inspiraciones tienen relación directa con el entorno en el que vivimos. Los cuatro integrantes vivimos en Punta Ballena y consideramos que habitar el bosque con su silencio y oscuridad nos permite inspirarnos y conectar con la materia que estamos trabajando.
De cara a esta presentación, ¿cómo se vienen preparando en los ensayos para un show que implica el componente de la improvisación y qué sorpresas o dinámicas nos pueden adelantar sobre lo que va a suceder en la sala?
La presentación en Sala Corchea va a ser la primera en Montevideo y eso nos tiene entusiasmados.
Creemos que la sensación del público que se acerque a esta experiencia va a ser de sorpresa y profunda emoción. Limbo se trata de un espacio irreconocible, desde el ingreso a la sala hasta el fin del espectáculo, los estímulos son diversos y confiamos en que el público va a llevarse una gran y emocionante sorpresa.
Sala Corchea es un espacio de carácter íntimo y cercano. ¿Qué climas o sensaciones están proyectando generar en ese entorno a partir del cruce entre el sonido, los destellos y la oscuridad?
La sensación que estamos proyectando generar es de intimidad e inmersión. El sonido cuidado, las composiciones propias y el brillo de la luz, generan emociones muy fuertes, introspección, lúdicas donde todo converge en emoción.
La propuesta es circular, centrando a la luz y organizando el universo a través de ella, como nuestro sistema solar.
A corto y largo plazo, ¿cuáles son los próximos pasos o búsquedas en las que se encuentra trabajando para continuar expandiendo esta experiencia hacia nuevos formatos o espacios?
A corto plazo la idea es seguir desarrollando esta experiencia en diferentes espacios para poder experimentar su propio camino. Es algo muy nuevo, donde nos cuesta encontrar referencias, entonces intentamos seguir mostrando el proyecto para seguir haciendo crecer la experiencia. Limbo, en parte, es un laboratorio de improvisación, está en constante transformación.
Para cerrar, si tuvieran que elegir una canción o pieza de su repertorio que condense de forma cabal el estado presente de Limbo y la esencia de este laboratorio, ¿cuál sería y por qué?
Quizá no haya una pieza única que destacar. Creemos que lo interesante es que tanto luz como música conviven en un mismo plano de interpretación.
Hay composiciones musicales y composiciones lumínicas.
Hay composiciones que contienen solos de instrumentos y solos de luz.
Creemos que la pieza que condensa de forma cabal el estado presente de limbo es lo que sucede desde que se ingresa a la sala, hasta que termina el espectáculo.



