Ladrones de Gallinas: «La música es un espacio de resistencia, de búsqueda incómoda y de construcción colectiva»

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Lejos de entenderse como una estructura rígida, Ladrones de Gallinas funciona como una fotografía en constante movimiento. Arraigados a la autogestión y a la búsqueda de timbres poco habituales que cruzan el folclore con sonidos orientales, teatro y mestizaje, el grupo llega a la Sala Lazaroff dentro del ciclo De Local para presentar un espectáculo conceptual interpelado por el lenguaje escénico. En un recorrido que va desde la confección artesanal de Nuestro sudor hasta la crudeza crítica de Incandescente, la banda repasa su propuesta mutante, la resistencia frente a las tecnologías, el valor de compartir escenario con Buena Madera y el horizonte de un próximo disco nacido del convivio sobre las tablas.

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¿Cómo surgió la idea de formar Ladrones de Gallinas y qué búsquedas o inquietudes musicales fueron las que unieron a los integrantes en sus comienzos?

Ladrones de Gallinas es un proyecto que se parece más a una fotografía de momentos, no es una institución cerrada por decirlo de alguna manera, sino que se va haciendo en la medida que sus integrantes van trayendo sus inquietudes al proyecto. Siempre estuvimos vinculados con la búsqueda de lugares incómodos en la musicalidad, véase esto como la utilización de instrumentos no habituales, la busqueda de sonidos orientales o típicos de otras regiones, incluso fusionar nuestro folklore con otras propuestas. Así se ha ido transformando el proyecto en la medida que nuestras motivaciones se iban enamorando de otros timbres y sonidos, siempre nos motivó una búsqueda tímbrica y del mensaje que nos interesa dar.

Entre Nuestro sudor (2021) e Incandescente (2024) hay una evolución clara en la propuesta. Mirando en perspectiva, ¿cómo vivieron ese salto de un disco a otro, qué diferencias o madurez sienten entre ambas producciones y hay alguno al que le guarden un cariño especial?

Hay un salto de un disco a otro pero entendemos que ambos tienen una complejidad bastante similar. En realidad tendríamos un tercer disco pero quedó atrapado en una computadora y luego tuvimos dificultades para armarlo, entonces borramos todo y comenzamos a elaborar el disco llamado «Nuestro Sudor», el cual está pensado en torno al concepto del trabajo, del pan, de una cuestión del trabajo como lucha y resistencia. El videoclip para ese disco lo hicimos en casa con amigos con la técnica de Stop Motion y fue editado por otro amigo que vive en Irlanda. Es decir, es un disco pensado de forma muy artesanal, cuestión que nos interesa sostener (sobre todo en este tiempo donde todo está tan mediatizado por la IA). Con el disco «Incandescente» pasamos a un sonido un poquito más agresivo quizás, porque cambiaron algunos integrantes de la banda y se sumó la presencia de la armónica. En el caso de este disco consideramos que estábamos en un proceso de crecimiento musical, de otro tipo de composiciones, queríamos un poco con ese disco ser «incandescentes», llamar la atención, y la tapa del disco, elaborada por un artista plástico de Peñarol llamado Guillermo Fernandez, se puede ver una idea de lo incandescente a través de la presencia de los dispositivos celulares, los cuales sabemos que secuestran nuestra atención, y nos interpela sobre el uso y abuso de estos dispositivos y nos pone a reflexionar si las nuevas tecnologías están yendo hacia el lugar que realmente queremos. La canción del disco que más hace referencia a todo esto es Zaratrusth.

Compartir fecha con otra banda como Buena Madera en un ciclo como «De Local» potencia la convocatoria y genera comunidad. ¿Qué valor le encuentran a estos formatos compartidos y a la posibilidad de cruzar públicos en el circuito local?

Nosotros entendemos la música siempre desde la idea de compartir, desde compartir el escenario con otras expresiones artísticas hasta compartirla con aquellos que nos van a ver. Entendemos que más allá de que la música es una arte escénica también es un espacio de expresión altamente necesario para poder decir lo que tenemos para decir, a veces de forma poética, a veces no tanto, pero nos parece que lo más enriquecedor que le puede pasar a un artista es escuchar y compartir espacios con otras expresiones. La realidad es que por las características de nuestra banda y el hecho de no estar encasillada en ningún género en particular, nos ha costado encontrar otras bandas con las cuales compartir escenario. Por lo tanto para nosotros la oportunidad de compartir escenario con una excelente banda como es Buena madera nos parece una instancia excelente y nos pone muy contentos.

A la hora de componer y ensayar, ¿cuáles han sido las principales referencias e influencias —tanto de la escena nacional como internacional— que terminaron de moldear el sonido de la banda?

Las influencias son muchísimas, no sólo de la música sino también de las artes escénicas como el cine y el teatro con el cual estuvimos vinculados muchos años. Hay cuestiones de lo teatral que nos interesa mucho traer a nuestro proyecto así como hay cuestiones de lo musical que muchas veces en el formato de banda a nosotros no nos interesa, como por ejemplo el show del «yoismo» en el espectáculo, buscamos construir una idea de unidad y no de «tal y su banda». Por otro lado hemos tomado de bandas nacionales e internacionales como Pequeña Orquesta de Reincidentes, 17 hippies, Goran Bregovic, Yann Tiersen, Django Reinhardt, del mestizaje, de la idea de celebrar la diversidad cultural en la música

Llegar al escenario de la Sala Lazaroff a través de una convocatoria abierta habla de un trabajo de autogestión constante. ¿Cómo vienen preparando esta fecha y qué energía o clima buscan transmitir sobre las tablas?

Tenemos un espectáculo para calle y otro para tablas, en tablas lo que buscamos es construir un relato a través de un personaje con escenas y que funcione como nexo entre los temas, buscando no romper ese convivio, no hablando con el público buscando mantener el clima del viaje de la propuesta. Es un personaje interpelado por un psicólogo y entre esa interacción se van sucediendo las canciones y la idea es que los espectadores puedan generar sus propias interpretaciones.

Pensando en el futuro cercano de la banda, ¿en qué proyectos, grabaciones o metas se encuentran trabajando actualmente para darle continuidad a su camino?

Nuestro próximo paso es grabar el tercer disco, el cual está ligado precisamente al concepto del espectáculo que vamos a dar en la Sala Lazaroff, lo que mencionamos en la pregunta interior precisamente es lo que queremos trabajar en el siguiente disco.

Si tuvieran que elegir una canción de su repertorio que condense de forma cabal la identidad, la actitud y el sonido de Ladrones de Gallinas al día de hoy, ¿cuál sería y por qué?

Es una pregunta bastante difícil de responder, creemos que depende bastante del día, de los ánimos del grupo en cada momento, como estamos en un continuo estado de exploración no tenemos muy claro cual podría condensar toda esa búsqueda. Si bien a nivel tímbrico canciones como «Despejando el monte» reflejan un poco la búsqueda y la fusión de estilos que proponemos consideramos imposible quedarnos con un solo tema, perdón, pero le debemos la respuesta! quizás esté en el público.

CARTELERA

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