Por Julia Guerriero.
Tu vínculo con la música comenzó desde muy chico y estuvo acompañado por tu familia. Cuando mirás hacia atrás, ¿qué recuerdos, personas o momentos sentís que fueron importantes para que ese interés se transformara en una vocación?
Para mi fueron muchos los factores que hicieron que me inclinara hacia el camino de la música como vocación, lo primero es que de chico me encantaba cantar y decía que era eso lo que quería hacer. Tuve la suerte de siempre tener el apoyo de mi familia y gracias a eso poder estudiar un instrumento. Otra cosa que me marcó es que en mi formación me crucé con personas apasionadas por la música, con la que aprendí a disfrutar de lo que estaba haciendo y me terminé de convencer que ese era mi camino. En la época del liceo fue cuando compuse y grabé mi primera canción y eso también ayudó a darme cuenta de que esto iba en serio.
Además de desarrollar tu carrera como músico, elegiste el camino de la docencia y hoy trabajás enseñando música. ¿Cómo dialogan esos dos sombreros en tu carrera?
Disfruto mucho de las dos cosas, porque me permite vivir la vida rodeado de música todo el tiempo. En los shows comparto emociones y sentimientos con el público y en la docencia comparto lo que he aprendido y sigo aprendiendo día a día. Vivo de lo que me apasiona y estoy agradecido por eso.
En los últimos años tu proyecto artístico ha tenido un crecimiento importante, con participación en festivales, reconocimientos y la presentación de tu primer disco. Mirando ese recorrido, ¿Hubo algún momento que identifiques como un punto de inflexión en tu recorrido?
Un momento que identifico como punto de inflexión y de crecimiento, fue cuando nos abrieron las puertas de los festivales. Me puse como meta que cada show tenía que ser mejor que el anterior y todo ese esfuerzo fue lo que me dio más confianza para poder presentar mi espectáculo a nivel nacional.
«Saliste campero» logró una repercusión que trascendió las fronteras del Uruguay y conectó con públicos muy diversos. ¿Cómo viviste el momento en el que personas de otros territorios resonaran con la canción?
Fue muy emocionante lo que pasó con esta canción, la lanzamos en 2021 unos días antes del día del trabajador rural en Uruguay y tuvo muy buena aceptación, pero me sorprendió que meses después la canción empezó sonar por todos lados y tener repercusión en las redes sociales, en especial en Argentina y Brasil, parece ser que la gente se identifica con la letra y la utilizan mucho para acompañar las fotos y videos relacionadas a actividades del campo.
Muchas de tus composiciones parten de experiencias cotidianas, de la vida rural, los afectos y las raíces culturales. En un contexto donde las tendencias musicales cambian constantemente, ¿Qué sentís que sigue teniendo el género para decirle a las nuevas generaciones?
Lo lindo que tiene este género es que no sigue tendencias, por lo general las canciones nos dejan mensajes de nuestras raíces y no importa si las tendencias o los gustos de las nuevas generaciones cambian. Hay cosas cotidianas que permanecen y que todos compartimos sin importar si somos de la ciudad, del pueblo o del campo, eso es lo que de algún modo nos une y lo debemos valorar.
El próximo 27 de junio vas a presentarte en la Sala Corchea en un formato más íntimo, distinto al de los grandes festivales donde gran parte del público te ha conocido. ¿Qué tiene de especial este encuentro y qué creés que podrán descubrir de tu música quienes asistan esa noche, especialmente quienes te escuchen por primera vez?
Cada show es distinto y este en especial va a ser un encuentro en el que voy a poder compartir muy de cerca con el público y nos va a permitir conectar y comunicarnos mejor, siempre trato que sea interactivo. Además, es la primera vez que me presento en este formato en Montevideo, entonces vengo con muchas expectativas, la idea es mostrar mi esencia y tener ese ida y vuelta con las personas que vengan a disfrutar el espectáculo.


