Canciones que cruzan el río

El cantautor sanducero Juan Manuel Barrios se encuentra recorriendo diversos escenarios del Río de la Plata y la Patagonia en el marco de una nueva gira regional. Con un camino que conecta el folclore del litoral con la canción de autor contemporánea, el músico uruguayo llevará sus historias y su propuesta poética a ciudades de Argentina y Uruguay, destacándose su presentación el 17 de octubre en la Sala Corchea de Montevideo.

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Venías de una serie de presentaciones previas y ahora arrancás este tramo de la gira que te lleva por Chajarí, Buenos Aires, Paysandú, Montevideo, Crespo y Bariloche. ¿Cómo se vive en la ruta el pulso de este recorrido entre ambas orillas y qué sensaciones te produce volver a tocar en la Sala Corchea?

Siempre es un placer viajar con la música, es más, podría decirte que la música no es más que una excusa para poder viajar. Además, siempre me encuentro con la grata sorpresa de que cada año, cuando nos ponemos a trabajar en la gestión de las giras, hay más ciudades y amigos dispuestos a recibirnos. Argentina, sobre todo, siempre ha sido muy generosa con mis canciones y mi propuesta, no descubro nada igualmente porque ese cariño lo tienen habitualmente con casi todos los artistas que vamos desde este lado del río, cariño que no siempre es recíproco, como ya sabemos. Y volver a Sala Corchea es para mí una alegría inmensa, porque es un lugar hermoso para hacer música, pero además Montevideo, para alguien que desarrolla su carrera desde el interior, siempre es una suerte de “meta” a alcanzar. A todo eso agregale que voy a compartir el concierto con una colega que admiro como Clara Pregliasco y es un combo perfecto.

El río Uruguay y el paisaje del litoral son pilares centrales en tus discos Bienvenida, Pulso y en proyectos como Río Adentro. ¿De qué manera dialoga la identidad ribereña con la canción urbana y pop cuando salís a girar por escenarios tan diversos?

El río y el litoral están presentes porque es parte de mi acervo no solo musical o cultural, sino también de mi vida cotidiana, como todos los que nacemos y nos criamos en alguna ciudad ribereña. Más allá de eso, mi naturaleza curiosa y trotamundos me han llevado, y me llevan, por muchos y muy diversos paisajes geográficos y humanos, y eso hace que inevitablemente se refleje luego en la música, en las canciones, muchas veces ni siquiera como una búsqueda consciente. De todas formas, el río es el ADN que uno lleva a cualquier lado que vaya y que también tiene un pulso urbano porque el río y su entorno no es solo campo y monte, también hay ciudades relativamente grandes como Paysandú, con vivencias e historias que remiten a un pulsar de fábricas, obreros, edificios, veredas y esquinas. Mi casa de la infancia estaba literalmente muy cerca del río, sin embargo, muchos de mis recuerdos más entrañables están ubicados en las esquinas de mi barrio, en la plaza o jugando a la pelota en la calle, en la vereda.

A la par de tu camino como compositor, tenés un rol fundamental como gestor cultural creando espacios de encuentro como el festival Canción de Río. ¿Cómo influye esa labor comunitaria en la forma en que conectás con el público y los artistas locales en cada ciudad que visitás?

Lo de ser un gestor no me parece que sea una virtud en si misma porque el músico uruguayo históricamente siempre tuvo que ser eso y mucho más; además de músico o compositor, para desarrollar un camino. Con los años uno, un poco a la fuerza, va aprendiendo a ser diseñador de flyers, redactor de comunicados, manager y, por supuesto, gestor cultural. Sí es cierto, y esto lo digo con satisfacción, en los últimos años se ha profesionalizado un montón el trabajo del músico o del artista en general en Uruguay y esas tareas han empezado a delegarse a personas idóneas y el compositor o compositora puede dedicar más tiempo justamente a eso, a componer.

Otra cosa que he aprendido con los años es que todo es más factible si se hace en red, en equipo, entonces, de manera muy natural y porque además lo disfruto mucho, habitualmente comparto escenarios, giras, canciones con colegas/amigos que he ido “encontrando” en el camino en muchísimos lugares que tuve la suerte de estar. No puedo tampoco dejar de mencionar la generosidad de muchísimas y muchísimos colegas que en mis primeros pasos me abrieron muchas puertas que significaron oportunidades muy valiosas.

Canción de Río, el festival, nació precisamente como fruto de los muchos amigas y amigas colegas que tengo la suerte de tener por muchas partes de Argentina, Brasil, Uruguay y las ganas de juntarse a tocar, hacer crecer esas redes genuinas y humanas, compartir experiencias y Paysandú cuna histórica de la canción de la región era el lugar ideal, además de que es donde está mi casa y en mi casa las puertas siempre están abiertas para las y los amigos cancionistas. Al principio fue un encuentro muy íntimo pero con los años fue creciendo, este año es la edición 11, y la verdad es un proyecto que nos tiene muy felices. Hablo en plural porque actualmente tenemos un equipo precioso de personas talentosísimas con los que armamos el festival y del que estamos muy orgullosos.

Tus shows se caracterizan por una marcada cercanía y por el formato del relato casi confidencial entre canción y canción. ¿Qué formato y repertorio preparaste para acompañar esta serie de fechas?

Cada vez me cuesta más distinguir en mí si soy un cantautor o un contador de cuentos, entonces los dos conviven en mis presentaciones. Esto claramente es la influencia de los cantautores que desde muy gurí escuchaba y admiraba profundamente. Serrat, en primer lugar, a quien le debo mi nombre por la idolatría que le tenía mi viejo, pero también Sabina, Pedro Guerra, Paco Ibáñez, Ismael Serrano un poco más acá, pero sobre todo uno que me marcó a fuego en mi adolescencia, que fue José Carbajal “El Sabalero” y su decir a medio camino entre cantor y cuentista. Hoy en día trato de tener un oído atento y me dejo influir por Damien Rice, José González, Maro, por supuesto Jorge Drexler y muchos más que van apareciendo.

Y como ya habrás notado, tengo una facilidad enorme para irme por las ramas, pero te cuento que esta gira justamente está muy cerca del formato clásico del cantautor de guitarra y voz, en donde la cercanía y la intimidad son protagonistas, y en donde muchas veces el público y yo estamos en conexión y complicidad.

Para quienes están leyendo esta nota en cada una de las paradas de la gira —y especialmente para el público de Montevideo—, ¿qué les dirías para invitarles a formar parte de este viaje en vivo?

En Montevideo, en la Sala Corchea, voy a tener el placer de compartir tablas con Clara Pregliasco, que tiene unas canciones increíbles y seguramente hagamos algunas juntos. Además de eso, que para mí ya es un gran motivo para que vayan, en lo personal voy a estar pre-estrenando mi nuevo disco, por lo tanto habrá nuevas canciones, nuevos cuentos, nuevas historias y tendremos algunos invitados muy especiales que contaremos unos días antes. Para Clara y para mí va a ser un placer y una alegría que vayan.

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