Tomás Urruzola y la calidez de «Todo va a estar bien»: el viaje solista que consolida al cantautor uruguayo
Tras su paso por proyectos colectivos, el músico uruguayo dio el salto a su etapa solista con un álbum debut que suena a refugio y sensibilidad. Entre texturas de R&B y neo-soul, charlamos sobre el proceso de aquel lanzamiento que marcó el tramo final del año pasado, cómo continúa el proyecto hoy en día y cuáles son los planes que marcan el pulso de esta recta final del 2026.
Después de un recorrido compartiendo diferentes proyectos, el lanzamiento de “Todo va a estar bien» a fines del año pasado marcó tu debut oficial en solitario, donde te inclinaste hacia el R&B y el neo-soul. ¿Cómo viviste ese proceso de afianzar tu propia voz y encontrar este sonido tan personal?
Buena pregunta! Sin duda fue una búsqueda larga pero a la vez natural, a ver si me explico. Yo venía tocando y escribiendo principalmente en Tom Chris & Tom, un proyecto medio tirado a lo folk/country, pero después de 6-7 años tocando juntos nos tuvimos que separar. Yo naturalmente seguí escribiendo canciones, porque es algo que trabajo independientemente del proyecto en el que esté, pero me di cuenta de que, sin decidirlo ni pensarlo, mis canciones nuevas se iban alejando cada vez más de ese género. De hecho ahora que lo pienso, incluso las últimas canciones que escribí para Tom Chris & Tom tampoco tenían mucho de folk ni de country. Es como que inconscientemente ya me estaba alejando del estilo hacía un tiempo. Esa es la parte que digo que es “natural”, porque se fue dando de manera automática. La parte quizás más larga y difícil fue la de encontrar mi nuevo sonido. Pero eso también puede ser un proceso divertido, hay que escucharse a sí mismo, ver qué música venís escuchando, escuchar cuidadosamente tus nuevas canciones y tratar de entender hacia dónde pueden ir y qué tienen en común. Por ponerte un ejemplo, el tema que abre el disco, “A dónde iré a parar”, originalmente era un Bossa. Por suerte un día nos dimos cuenta de que tenía mucho más potencial en este estilo medio R&B / Neo-Soul, y que pegaba mucho más con todas las otras canciones que yo venía escribiendo, que siendo un Bossa (que de hecho era bastante malo). Es como que las canciones en crudo pueden ir para cualquier lado, pero cuando tenés 6 o 7 canciones juntas hay ciertas direcciones que tienen mucho más sentido, la clave es encontrarlas. En toda esa búsqueda recibí la ayuda inmensa e imprescindible de Chris Knüppel, baterista, co-productor del disco y gran amigo. Yo le venía mostrando mis nuevas canciones y en un momento nos empezamos a dar cuenta que había una identidad común que decidimos investigar y trabajar. Es importante decir que si no fuera por Chris este disco quizás no existiría. Por último me permito agregar que creo que uno nunca termina de afianzar su voz y encontrar su sonido, es una búsqueda permanente, eso es lo más emocionante.
El disco tiene una atmósfera íntima y las canciones van al hueso, ya sea cuando suenan con banda entera o en formatos más despojados de guitarra y voz. A varios meses de haberlo publicado, ¿cómo se fue dando el encuentro con el público en los shows en vivo?
Acá pasa algo curioso, yo el disco lo grabé y lo lancé mucho antes de tener armada a la banda para tocarlo en vivo. Parte de la búsqueda también era esa, no tener ningún formato previo que me acote a la hora de producir el disco. El tema es que después tuve que salir a armar a la banda, cosa que me tomó bastante más tiempo del que esperaba (el verano en el medio no ayudó). Naturalmente no podía armar una banda con todo el equipo que participó del disco porque seríamos 8 personas y mi gata (que agregó unos maullidos). Todo esto para decir que en realidad nunca toqué el disco en vivo con banda, de hecho vamos a estrenar banda recién este Lunes 17 de agosto en el Mingus (doble función: a las 20 y a las 22), cosa que me tiene muy feliz! Me van a estar acompañando Álvaro Cardoso en teclas, quien también fue productor del disco, Gabriel Ravera en el bajo y el ya mencionado Chris en la batería.
Lo que si hice fue tocarlo en vivo a guitarra y voz, y eso siempre es muy lindo, es una manera de compartir los temas en su versión más chiquita, le permite a los espectadores descubrir otras caras de las canciones, capaz más parecidas a cómo eran cuando las empecé a escribir. También me da más libertad de jugar con los tiempos y con las estructuras o de tocar más libremente, lo cual también me permite a mi re-descubrir las canciones y cambiarlas. Creo que es algo lindo y siento que ha sido bien recibido, mismo creo que hay canciones que gustan más en ese formato. A mi me gusta mucho hacerlo y también me gusta mucho ir a ver toques en ese formato. Martín Buscaglia es un excelente ejemplo de esto, verlo con banda o solo son dos experiencias radicalmente distintas, pero las dos igual de inspiradoras.
A casi un año de que el álbum viera la luz, y mirando el camino recorrido hasta hoy, ¿qué balance hacés de la recepción de la gente y de cómo maduraron estas canciones con el paso del tiempo?
El balance siempre es positivo, siempre. Hacer un disco es un proceso muy divertido y catártico, casi terapéutico, es una forma más de auto-descubrimiento. Obvio que también es difícil, caro y estresante, pero todo en la vida tiene su lado oscuro. En definitiva yo siento que el disco es para uno, y en ese sentido el objetivo ya está cumplido. Respecto a la recepción de la gente también creo que el balance es muy positivo. Esto es un poco más difícil de medir, pero cuando veo los datos de las plataformas veo que hay gente que escucha mis canciones todos los días. También veo que me empezó a seguir gente que no me conoce personalmente pero que llegó a mi por mi música o por algún video en instagram donde muestro lo que hago, incluso gente de otros países. Eso para mí es una locura. Obvio que no son cifras de las que te permiten vivir de la música ni generar un ingreso real, pero para mi es enorme y me emociona mucho.
Respecto a las canciones y el paso del tiempo no lo sé, te lo digo más adelante!
Para quienes descubran tu música a través de esta nota o todavía no hayan escuchado el disco, ¿cómo les presentarías “Todo va a estar bien” y con qué se van a encontrar al sumergirse en tu universo musical?
Les diría que es un disco honesto e íntimo, o por lo menos es lo que intenté, una especie de foto de quién era yo mientras lo hacía. Les diría que me cuesta un poco definir el estilo porque no es realmente R&B ni Neo-Soul, pero que tiene cosas de ambos géneros, es un disco que intenta tener un lindo groove. Les diría que tiene una estética no tan común acá en Uruguay, aunque cada vez más presente (escuchen por ejemplo a Lipe Gómez, Nury, Rodrigo Alvez, Balta) y les diría que es un disco que suena increíblemente bien gracias al plantel de músicos más increíble que conocí (Álvaro, Chris, Marco Messina, Camila Ferrari, Julia Urruzola, Guille Olivera y Gustavo Villalba) y al Juanma Cola que lo grabó, mezcló y masterizó. Y les diría que ojalá les guste!


